Uno de los miedos o de las preguntas más frecuentes en consulta es sobre la anestesia. Es bien sabido que a cualquier paciente le asusta todo lo relacionado con la anestesia, pero lo cierto es que el riesgo en un paciente sano es mínimo y mucho menor que muchos procedimientos médicos más realizados en el día a día.
A continuación os contaremos qué 2 tipos de anestesia pueden utilizarse en una rinoplastia.
Tipos de anestesia en una Rinoplastia
Existen principalmente dos tipos de anestesia que pueden ser utilizados en una rinoplastia: anestesia local con sedación y anestesia general. La elección entre una y otra depende principalmente del cirujano y su comodidad y tranquilidad en quirófano.
- Anestesia local con sedación: En este caso, la anestesia se aplica localmente en la nariz y las áreas circundantes, mientras que al paciente se le administra sedación intravenosa. Esto significa que el paciente estará relajado y posiblemente dormido, pero no inconsciente.
- Anestesia general: Aquí, el paciente está completamente inconsciente durante toda la cirugía. Se administra un agente anestésico que induce el sueño profundo, permitiendo que el cirujano trabaje sin causar ninguna molestia o dolor al paciente. Esta es la opción preferida para rinoplastias.
¿Qué tipo de anestesia utilizamos en Rebel?
Anestesia General. Para nuestro Director Médico, la tranquilidad del paciente y de todo el equipo médico durante la cirugía es fundamental. Una rinoplastia es un procedimiento muy minucioso que requiere mucha precisión y atención, por lo que la anestesia general es para nosotros la mejor opción.
Recuperación postoperatoria y efectos de la anestesia
Después de la cirugía, los efectos de la anestesia se disiparán gradualmente. En el caso de la anestesia general, es posible que sientas somnolencia y cansancio durante las primeras horas, mientras que con la anestesia local y sedación, la recuperación suele ser más rápida. Es común experimentar leves efectos secundarios como mareos o náuseas, que suelen desaparecer en poco tiempo.
Es importante seguir las indicaciones del cirujano y del anestesiólogo en cuanto a la recuperación. Evitar conducir o tomar decisiones importantes durante las primeras 24 horas es crucial, ya que la anestesia puede afectar temporalmente tus reflejos y juicio.


